La campaña diplomática del expresidente senegalés Macky Sall para aspirar al cargo de Secretario General de las Naciones Unidas adquiere una nueva dimensión. Tras varias consultas en el continente africano, una etapa particularmente estratégica le espera este lunes en Moscú, donde debe ser recibido por el presidente ruso Vladímir Putin.
Numerosos observadores consideran este encuentro como una de las citas más importantes de su campaña internacional. En efecto, Rusia es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y dispone, por ello, de un derecho de veto determinante en el proceso de designación del futuro Secretario General.
Antes de poner rumbo a Rusia, Macky Sall multiplicó las consultas diplomáticas. De regreso a Senegal, recibió una acogida particularmente calurosa por parte de numerosos simpatizantes, un episodio interpretado por sus partidarios como testimonio de su influencia política intacta. Se trasladó después a Gambia, donde conversó con el presidente Adama Barrow, antes de dirigirse a Marruecos, su país de residencia, y volar a continuación hacia Moscú.
La entrevista prevista con Vladímir Putin va más allá del simple marco de las relaciones bilaterales entre Senegal y Rusia. Se inscribe en una verdadera batalla diplomática en la que cada apoyo de las grandes potencias puede resultar decisivo. Obtener el respaldo de Moscú constituiría una ventaja mayor para Macky Sall, en un contexto en el que el consenso entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad es indispensable para evitar cualquier bloqueo vinculado al derecho de veto.
Más allá del apoyo ruso, esta gira refleja la voluntad del expresidente senegalés de consolidar una red de aliados en varios continentes. Su experiencia al frente de Senegal, su papel en diversos expedientes africanos y su visibilidad en las cuestiones de desarrollo, paz y gobernanza constituyen los principales argumentos que esgrime para convencer a las capitales influyentes.
La candidatura de Macky Sall se produce en un contexto geopolítico marcado por profundas rivalidades entre las grandes potencias. En tal entorno, los equilibrios diplomáticos pesarán tanto como las competencias de los candidatos. Cada desplazamiento, cada entrevista y cada declaración son, por tanto, analizados con atención por las cancillerías.
El encuentro con Vladímir Putin podría constituir así un punto de inflexión en esta campaña. Si bien no se espera ningún apoyo oficial antes del final de las consultas diplomáticas, una señal positiva de Rusia reforzaría considerablemente las opciones de Macky Sall en la carrera por la sucesión al frente de las Naciones Unidas.
Las próximas semanas deberían estar marcadas por una intensificación de las gestiones diplomáticas, mientras los distintos candidatos prosiguen sus consultas ante los Estados miembros con el fin de construir el consenso necesario en torno a su candidatura.

